Actividad: 1. Realice una lectura comprensiva del texto.
2. Observe detenidamente el mapa mental.
3. Seleccione las palabras que se pueden relacionar con aspectos
psicológicos.
4. Realice una entrevista a algún familiar o conocido que le pueda hablar de
sus sensaciones en algunos de los periodos inflacionarios que vivimos los
Argentinos.
¿Cómo nos impacta la inflación
desde el punto de vista psicológico?
Estimado Colega:
A
menudo escuchamos hablar del “fantasma de la inflación”. Se dice que es
el verdadero enemigo del gobierno, aquel que puede desestabilizar
cualquier estructura de poder. El problema es sencillo: “la inflación
mina y destruye la capacidad de las personas para controlar sus vidas,
alterándolas psicológica y emocionalmente. Entonces, ¿por qué no habría
de ser caldo de cultivo para que las pasiones humanas más indeseables se
manifiesten?
A continuación, presentamos un artículo muy interesante sobre los
efectos de la inflación a nivel psicológico. Esperamos que estas pocas
palabras sirvan para seguir creando conciencia sobre el impacto negativo
de la inflación en la vida de todos nosotros.
Cordialmente,
Lic. Eduardo Lambardi
Director EAP de Argentina / LatinA
Mariana
se levanta a las siete. En el desayuno discute con su marido. No se
ponen de acuerdo sobre si tienen que pasar los chicos a un colegio del
Estado; ya que cada vez les cuesta más afrontar los últimos aumentos de
las cuotas. Sale angustiada de su casa rumbo a su negocio en el
microcentro. En el camino, se entera que no puede tomar el subte por un
conflicto de personal que reclaman mayores salarios. Decide tomarse el
colectivo y llega media hora más tarde al trabajo. En el transcurso de
la mañana, negocia los nuevos precios de los productos con algunos
proveedores. Al mediodía va a comer y descubre que, el menú que
habitualmente pide, subió un 20%. Regresa al negocio y discute con la
socia (amiga de toda la vida), sobre qué precio le van a poner a cada
prenda. Cansada, de regreso a su casa, se toma un taxi. El taxista se
queja todo el viaje de la falta gas y los problemas en el tránsito.
Cualquier
relación con la realidad no es pura coincidencia. La Argentina se ha
sumergido desde hace unos años en un contexto de elevada inflación que
tiene fuertes implicancias económicas, sociales y psicológicas. Muchos
de estos efectos son registrados a un nivel plenamente conciente. A
modo de ejemplo, podemos citar: la reducción inmediata de nuestro poder
de compra, la necesidad de un proceso de negociación constante entre
compradores y proveedores, cambios en el nivel de demanda y oferta de
los productos que afectan los precios, etc. Sin embargo la inflación se
mueve también como un fantasma desde las sombras, perturbando
silenciosamente nuestras vidas con fuertes consecuencias en nuestros
sentimientos, en las relaciones con nuestros seres queridos, nuestras
decisiones, etc.
Existen
numerosos estudios con relación a los efectos económicos que producen
las tasas elevadas de inflación en la economía de un país. Sin embargo,
no ha recibido la misma atención el efecto psicológico de la constante
variación de precios. Esto se debe, en parte, a la dificultad
metodológica que presenta este tipo de investigaciones (elevada cantidad
de variables poco controlables).
Podemos, sin embargo, desde un
enfoque descriptivo, identificar cómo nos impactan algunos de estos
factores desde una perspectiva psicológica.
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Miedo, inseguridad e incertidumbre.
Uno de los ejes en que el ser humano basa su desarrollo personal y
profesional es su capacidad de tener control sobre su situación actual y
futura. A mayor tasa de inflación, menor es la capacidad de las
personas para planificar adecuadamente sus finanzas personales, lo que
promueve muchas veces sentimientos de inseguridad, incertidumbre y
miedo. A modo de ejemplo, en el caso citado, es muy probable que la
falta de certeza, sobre si van a estar en condiciones o no de afrontar
los gastos de sus hijos, tenga un alto impacto sobre la relación de
pareja, su autoestima, su sensación de tener el control, etc.
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Incompetencia relativa. Muchas
personas carecen de las habilidades cognitivas para manejarse con
parámetros que cambian todo el tiempo. Una inflación alta es, en
realidad, un cambio relativamente gradual de sistema de moneda. Está muy
bien documentada la confusión (y consecuente vivencia de incompetencia)
de personas mayores o poco educadas cuando sucede este cambio
paulatino.
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Frustración. La inflación genera
fuertes asimetrías en la economía. Algunos sectores se ven más
beneficiados que otros. Las personas varían en su capacidad para tolerar
algunos de los cambios bruscos que perciben a su alrededor. Marina
puede enojarse con el verdulero porque aparentemente él puede subir
mucho los precios, mientras que ella siente que no puede hacer lo mismo
porque se quedaría sin clientes. También puede enojarse con sí misma,
por sentirse incapaz de aumentar y, por ende, victimizarse.
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Sentimiento de injusticia. Lo
anterior puede darse en un marco más amplio. La justicia comprende un
conjunto de reglas y normas que establecen un marco adecuado para las
relaciones entre personas. En otras palabras, es el arte de dar lo justo
o hacer dar lo justo a un individuo, sin tener ningún tipo de
discriminación o preferencia hacia ninguna persona.
En un contexto
inflacionario, hay sectores que actualizan sus ingresos mucho más rápido
que otros (a modo de ejemplo: sueldos negociados por los sindicatos).
Esto genera en mucha gente la sensación de que su situación es injusta y
les cuesta entender los motivos por los cuales a otros sectores de la
población les va mejor independientemente de las características
intrínsecas de su actividad.
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Conductas y emociones asociadas con hechos del pasado.
Si el individuo tiene edad suficiente para haber experimentado
previamente algún contexto inflacionario, es probable que,
concientemente o inconscientemente, asocie los hechos actuales con
situaciones pasadas y esto tenga algún impacto en su conducta o forma de
sentir. A su vez, esta conducta puede o ser o no muy adecuada a la
situación actual. A modo de ejemplo, un ama de casa decide retirar sus
ahorros de banco por miedo a perderlos y gastarlos en un viaje o un
inversor decide tomar un crédito en pesos a tasa fija especulando que la
inflación suba, en búsqueda de una tasa de interés negativa de acuerdo a
su experiencia previa.
En
resumen, la inflación afecta nuestras vidas, no sólo en términos
económicos sino también, como hemos visto, tiene importantes efectos en
otros aspectos de nuestra cotidianeidad. La inflación moldea nuestros
sentimientos, nuestras acciones y nuestra forma de pensar. Cuanto más
conciente tengamos las repercusiones de este proceso, más fácil será
afrontarlas y evitar que se generen conflictos tanto a nivel personal
como con los demás. Mientras esté fuera de nuestro alcance modificar las
variables económicas que afectan la inflación, nuestro gran desafío es
cuidarnos, aprendiendo a identificar, manejar y neutralizar los efectos
negativos de la inflación.
Dr. Pablo Hirsch